miércoles 1 de junio de 2011

LA UTOPIA REBASADA


Utopia, Utopia: One World, One War, One Army, One Dress. Tomas Hirschhorn. 2005


Exhibición Militar. Nave Lewis del Parque Fundidora, Monterrey NL. 2011


Utopia, Utopia: One World, One War, One Army, One Dress. Tomas Hirschhorn. 2005


Exhibición Militar. Nave Lewis del Parque Fundidora, Monterrey NL. 2011


Utopia, Utopia: One World, One War, One Army, One Dress, del artista suizo Tomas Hirschhorn, se despliega a la manera de una exhibición propia de un museo de historia natural, con dioramas, páneles con textos, líneas cronológicas, video, vitrinas, maquetas; todo filtrado a través de la visión y configuración estética propia del artista, colmada de materiales efímeros y burdos, como cinta adhesiva, cartón y papel kraft.

Este multifacético proyecto explora la situación actual del Mundo, permeado por violencia y conflictos militares, a través de la metáfora del camouflaje, el cual ha sido desplazado de uniforme de campo de batalla a elemento recurrido por el ámbito de la moda.

"El trabajo de Hirschhorn, como la filosofía, nos permite tener una mejor y mas profunda comprensión del Mundo en que vivimos" menciona Ralph Rugoff, director del CCA Wattis Institute (San Francisco, California). "Desafiante a la vez que accesible, 'Utopia, Utopia' devela el lado mas oscuro de la sociedad, mientras reafirma el poder del arte para iluminar la condición de la cultura contemporánea"

Una sociedad que emblemáticamente se inviste de una estética que es propia del concepto de la guerra, mas aún, del campo de batalla, es una sociedad que, paulatinamente, acepta y abraza la condición que de una u otra manera le rodea. Ya sea a través de una ideología fundamentada a través del miedo propagado por el poder y las imágenes virales de los medios de comunicación; por estar involuntariamente inmersos en el área de conflicto o salvaguardados por la distancia que provee una pantalla.

Mientras que en una guerra el camouflaje es utilizado para desaparecer del punto de vista, en las calles es un símbolo que originalmente manifestaba una condición de rudeza y que se ha vuelto un mero estilo popular (y no solo la vestimenta, esto se extiende al uso cotidiano de vehículos creados específicamente para la guerra, como el Hummer, tan codiciado en su momento como símbolo de staus). Hirschhorn observa esto como una alegoría de lo distópico de la vida cotidiana, cuestionando el significado de la conversión de una vestimenta propia de la guerra en un estilo de la moda. El artista lleva esta tendencia al extremo, desplegando un mundo utópico, donde el camouflaje como la condición de la guerra y sus políticas implícitas, lo han permeado todo.

Desde el punto de vista del artista es quizás, como si la sociedad hubiese aceptado esta condición impuesta, sin siquiera habernos dado cuenta de ello. A pesar de que la propuesta data del 2005 y hace alusión a los conflictos delmomento (el imperialismo norteamericano y las consecuentes invasiones a Afghanistán e Irak), su situación sigue siendo de cierta forma, tan válida como fresca. Basta ver hoy día las larguísimas filas de personas a las que, sin importarles el calor extremo, asisten a la exhibición que el gobierno y la Sedena han montado con la temática de lo militar, en un intento de limpiar la imagen del ejército y su contacto directo con la sociedad, en relación a causas de antemano conocidas. Los padres de familia, orgullosos, apremian a sus hijos a tomarse una fotografía junto a los militares, con un vehículo o un arma larga como telón de fondo.

Los soldados que se encuentran ahí se esfuerzan de la mejor manera posible para tratar de establecer un diálogo (que probablemente ni ellos mismos alcanzan a comprender del todo) tal y como se los han marcado a través de ensayados scripts, mencionando constantemente que las armas son "para matar a los malos, no a la gente buena", según repetía a los visitantes uno de ellos, mientras éstos asentían complacientes, como si lo que sucede fuera de ahí no demostrara lo contrario. Esto hace que la propuesta de Hirschhorn vuelva a tener vigencia, para preguntarnos al menos si la política del camouflage se ha extendido lo suficiente para comenzar a permearnos, -difícilmente- sin habernos dado cuenta de ello.

Referencia: Catálogo de la exposición Utopia, Utopia: One World, One War, One Army, One Dress. Institute of Contemporary Art, Boston. 2005

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