

La Ciudad y su Reflejo
Mi mirada es la del que está absorto y medita, pero ¿y la tuya?
Atraviesas archipiélagos, tundras, cadenas de montañas.
Daría lo mismo que no te movieses de aquí.
- Las Ciudades Invisibles. Italo Calvino.
Entre la piel de asfalto y las vértebras de concreto y alambrón, la ciudad muestra -y esconde- sus múltiples marcas: sus heridas, sus cicatrices y sus tatuajes, como una parte común de los muchos paisajes urbanos que le conforman. A veces es una especie de laberinto donde el que transita da vueltas, gira, se hunde y en ocasiones no encuentra nunca la salida. En otras se deja describir y permite observar mas allá de los varios tonos de gris de su argamasa.
Como artista urbano, Teo ha tenido ese privilegio, la ciudad le ha permitido recorrerle y encontrarle, a la par que a si mismo. Sin dejar de lado su intervención en las calles, su trabajo da un giro sutil para volverse mas íntimo, para dialogar desde otro contexto con el espectador. Sus recorridos se advierten en los diversos soportes y los formatos de sus piezas, los cuales dan cuenta de bloques geométricos que se desplazan para reconfigurarse de nuevo en ciudades, o en fragmentos de estas; así como registros fotográficos convertidos en complementos de otras piezas. En otros mas se observan escenas clásicas intervenidas, como si la mancha urbana se extendiera de tal forma que lo transgrediera todo.
Mas allá de lo natural, el paisaje urbano es delineado siempre por la naturaleza humana. El furor de la ciudad no es mas que un reflejo del sujeto que le habita y de su propio caos mental.
Texto para la exposición Caos Mental de Teotl Romero, en el Lobby del Teatro de la Ciudad de San Nicolás de los Garza, Nuevo León. Junio de 2010

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